El fermento láctico para mozzarella (dosis para 20 litros) es un cultivo iniciador específico para la elaboración de mozzarella casera, pensado para conseguir una acidificación controlada de la leche y favorecer el desarrollo de la textura elástica y fundente característica de este queso de pasta hilada. Su uso ayuda a obtener una cuajada con el punto de acidez adecuado para el hilado, mejorando la regularidad del proceso y el resultado final.
Ideal para elaborar
Dosificación
1 sobre para 20 litros de leche.
Modo de uso (guía paso a paso)
- Calentar la leche hasta 42ºC.
- Añadir el fermento láctico y mezclar bien para repartirlo de forma homogénea.
- Cuando la leche alcance los 38ºC, añadir el cuajo (según la dosis indicada por el fabricante del cuajo) y mezclar suavemente.
- Dejar en reposo hasta que la leche cuaje.
- Si dispone de medidor, controle el pH. Cuando llegue aproximadamente a pH 5,2, corte la cuajada y déjela escurriendo al menos 1 hora, volteándola de vez en cuando para favorecer el desuerado.
- Hilado: sumerja la cuajada en agua salada a 90ºC y trabájela con ayuda de una espátula (o paleta) hasta que la masa se vuelva maleable y adquiera una textura elástica (tipo chicle).
- Extraiga la masa del agua caliente y, cuando baje la temperatura y pueda manipularse con la mano, forme las bolas típicas de mozzarella.
- Enfriado y conservación: conserve las piezas en agua fría (o salmuera ligera, según receta) para fijar la forma y mantener la frescura.
Consejos para un mejor resultado
Conservación del fermento
Conservar en lugar fresco, preferiblemente refrigerado. Una vez abierto el sobre al vacío, se aconseja utilizarlo en su totalidad para mantener la potencia del cultivo y asegurar resultados constantes.
















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