El bicarbonato de amonio (también conocido como amoniaco para repostería o hartshorn) es un agente leudante tradicional muy utilizado como mejorador de masas en panadería y, sobre todo, en repostería. Al calentarse en el horno, se descompone liberando gases que ayudan a que la masa suba y quede más ligera.
Durante el horneado puede aparecer un olor a amoniaco, algo completamente normal en este ingrediente. En elaboraciones finas y bien horneadas, ese olor desaparece por completo y no queda en el producto final.
Su uso aporta ventajas muy apreciadas en recetas donde buscamos textura:
Es especialmente recomendable para galletas crujientes (por ejemplo crackers, galletas finas, pastas secas y otras elaboraciones de repostería que se hornean en capas delgadas). En masas muy gruesas o poco horneadas puede retenerse parte del olor, por lo que se aconseja usarlo en recetas con buen horneado y piezas finas.
Puede combinarse con levadura natural o con levadura química según la receta. Como orientación general, suele emplearse a razón de 1 a 2 g por kilo de harina (ajustando siempre a la formulación y al resultado deseado).
El Bicarbonato de Amonio Laguilhoat se presenta en un bote con cierre hermético para una mejor conservación y contiene 350 g.
Producto SIN GLUTEN.






















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